Hace 17 años Angelina Jolie le dio vida a Lara Croft pero su expedición para obtener el papel fue casi tan arriesgado como las aventuras de su personaje.
En la más reciente versión de esta aventura, Lara Croft llegará a la pantalla grande protagonizada por la actriz Alicia Vikander, quien será la arqueóloga que busca resolver el misterio de la muerte de su padre.
En la primera versión de este personaje, Jolie era conocida como “la chica mala de Hollywood” y otras actrices más famosas en ese momento como Ashley Judd, Jennifer Lopez y Catherine Zeta-Jones fueron consideradas para este personaje.
De acuerdo con información difundida en el sitio de noticias Infobae, el director Simon West estaba convencido que Jolie era la mujer perfecta para interpretar a la heroína más exitosa de los videojuegos.
“Angelina no era tan famosa como las demás actrices que fueron consideradas para el papel, quienes ya habían protagonizado otras películas más importantes y tenían más trayectoria y grandes éxitos en la taquilla”, señala la publicación.
Esas actrices “tenían mejor reputación que la de Angelina, que era bastante peligrosa. Se escribía todo tipo de cosas sobre ella en la prensa, obviamente muchas de ellas no eran ciertas”, explicó West durante una entrevista con Entertainment Weekly.
“Ella era una mujer joven que estaba experimentando. Tenía un estilo de vida alternativo y no se quedaba callada”, recordó el cineasta.
Pero no fue fácil para West convencer a los ejecutivos del estudio de contratar a Jolie.
“Ella decía lo que pensaba y tenía mala fama. Fue bastante difícil para mí que pase el proceso de aprobación del estudio porque yo quería una actriz que aportara algo al papel, y ella traía esta increíble mitología que la caracteriza muy oscura, loca, una mujer malvada con una personalidad interesante”, explicó West.
“Yo quería fusionar la mitología de Angelina con la de Lara Croft”.
El director tenía tanta fe en Jolie que viajó a México, donde la actriz estaba filmando la película Original Sin, para reunirse con ella y explicarle las preocupaciones.