Luego de la erupción del Kilauea, han sido evacuadas más de mil 700 personas y se abrieron al menos 12 grietas.
Desde el pasado jueves, que hizo erupción el volcán Kilauea, ríos de lava avanzan por las carreteras de Hawái y a su paso arrasa con vivienda y automóviles.
Para detener su marcha, organismos de emergencia han intentado bombardear la lava para segmentar el fuerte flujo de lava en varios flujos más débiles, aunque este método no ha funcionado; y tratar de enfriarla con agua, no es una opción.
La lava, que supera los mil grados de temperatura, se puede desplazar a una velocidad que oscila entre un kilómetro por día hasta 10 kilómetros por hora, según datos del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile.
“Tratar de enfriar la lava funciona si son flujos pequeños, porque si no, se evapora el agua y ya”, explicó la geóloga Martha Calvache, directora de geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano, a la BBC.
Aunque parece líquida, la lava se comporta como una roca en movimiento y es más densa que el cemento por lo que intentar frenarla con muros tampoco sería viable, se los llevaría al avanzar.