Informe de mil páginas describe abusos y violaciones de curas pederastas

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El informe no sólo incluye casos, sino que explica que existe una especie de “manual” para saber cómo reaccionar en caso de una denuncia de pederastia.

Un jurado de Pensilvania presentó un informe de mil 356 páginas en las que se describen los abusos y violaciones de los que fueron víctima más de mil menores de edad, por parte de más de 300 sacerdotes de Pensilvania.

De acuerdo con el reporte de El País, este informe fue presentado por las autoridades con el objetivo de llevar ante la justicia a aquellos sacerdotes que agredieron sexualmente a los menores, por lo menos entre la década de los 60 y principios de los 2000, en 54 de los 57 condados de dicho estado.

Entre los casos que se han dado a conocer, está el de un prelado de Eire quien por años violó anal u oralmente a por lo menos 15 menores (uno de siete años) y, aunque fue acusado ante el obispo de la diócesis Donal W. Trautman, éste decidió cambiarlo de iglesia por ser “una persona cándida y sinciera” que había mostrado “avances” para curar “su adicción”.

Otro ejemplo es el de un cura que violó a una menor de siete cuando la fue a visitar al hospital tras una operación de amígdala y drogó a otro de nueve años para practicarle sexo oral y luego decirle que le limpiaría la boca con agua bendita.

Aunque durante años fue señalado, las autoridades eclesiásticas le dieron una carta de recomendación para conseguir empleo en Walt Disney.

También se incluye un caso ocurrido en Harrisburg, en la década de los 80, en el que un sacerdote violó a cinco hermanas y recolectó muestras de su sangrado menstrual y orina. El responsable confesó años después, cuando la policía ya investigaba los hechos.

El informe no sólo incluye casos, sino que explica que existe una especie de “manual” para saber cómo reaccionar en caso de una denuncia de pederastia.

Dicha especie de manual sugiere usar eufemismo (“contacto inapropiado” en vez de “violación”); enviar a curas a “evaluación”, pero sólo tomar en cuenta las palabras del acusado, y cambiar de iglesia al sacerdote alegando “baja médica” o “fatiga nerviosa”, cuando el escándalo crezca (incluso refiere que, aunque se sepa que el prelado es pederasta, es mejor darle su sueldo y ayudas).

Pese a que en muchos de los casos se tiene la confesión expresa de los curas o se tienen misivas en las que la jerarquía católica pide no dar aviso a la policía, muchos de los delitos cometidos ya prescribieron o los culpables murieron.

Del total de casos presentados en el informe, actualmente sólo dos se investigan, uno de ellos involucra al actual cardenal de Washington, Donald Wuerl, quien tiene denuncias por su labor como cardenal de Pittsburgh, entre 1988 y 2006.

Con información de El País

 

 

(Recuperado de www.radioformula.com.mx)

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